Fiesta en La Estancia para despedir el año con Sabor a SALSA

diciembre 30, 2010 por  
Categoria: Nacionales, Noticias

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Se acerca el fin del 2010, y el Centro de Arte la Estancia no escatima esfuerzos para celebrarlo a lo grande, no hubo una mejor forma de despedir éste año que con los festivales que a lo largo del año organizaron y que albergaron la mayor cantidad de público en cada presentación, es así como realizaron una programación basada en la Fiesta del Joropo y Los Caminos de la Salsa para despedir el 2010 y con ello celebrar la llegada del 2011.

Desde las 2pm comenzó a llegar el público a los jardines de La Estancia en Altamira, llegaban con sus sillas, en compañía de familiares y amigos, se respiraba un ambiente familiar agradable, donde se escuchaba conversar de diversos temas mientras se dabainicio a la esperada gala, y es así como a las 5pm comenzó el desfile de grandes cantantes y agrupaciones de música venezolana que servirían como aperitivo musical y con ello poner al público en calor para disfrutar el sonidodel tres mas dos “ta… ta… ta… tata…”, que dicta el ritmo de la clave por la que se guian la tumba y el bongó, junto al resto de los instrumentos musicales para darle sentido a la Salsa.

Cae la noche caraqueña con un clima fresco y sube a la tarima una Gran Orquesta que serviría de acompañamiento a toda una suites de cantantes salseros venezolanos, comenzando el espectáculo con el tema “Cocolía” deMon Rivera, el cual forma parte de la primera producción que da a conocer éste género con el nombre de SALSA de Federico Betancourt y su Combo Latino “Llegó la Salsa”, interpretado en ésta ocasión por Edgar “Dolor” Quijada, quien luego de su interpretación se integraría al coro conformado por Eliel Rivero y Leo Gonzalez, quienes acompañaría juntos a Mariana Guevara “La Sonera”, la cual se apersonó en la tarima del Centro de Arte La Estancia para interpretar el tema “Pa’ Bravo Yo” popularizado por Justo Betancourt, donde demostró su gran potencial musical y su torrente voz, levantando al público asistente, poniéndolos a guarachar.

Como la Salsa ha tenido sus matices románticos y en Venezuela se acostumbraba en cada producción colar un tema que enamorara con sus letras y suaves acordes, llegaba uno de los mejores boleristas venezolanos quien formara parte de La Dimensión Latina, el gran Wladimir Lozano, el cual deleitó al público con el éxito “Mi Adorada”, canción grabada junto al Sonero del Mundo Oscar D’ León cuando ambos pertenecían a La Dimensión Latina, en ésta ocasión estuvo acompañado por otro gran sonero el Maestro Rodrigo Mendoza, quienes cautivaron a todos los asistente coreando de inicio a fin.

Llegó el turno de presentar al Maestro del Soneo Venezolano Rodrigo Mendoza, quien llegó y dijo: “Planté Bandera” tema que popularizó la Orquesta de Tommy Olivencia, luego sonó “yo soy Abicú” por Edgar “Dolor”, el cual fue popularizado por Carlín Rodríguez y la Orquesta de Federico Betancourt, seguidamente vuelve Mariana para interpretar “Quiero Estar en NY”, escrita por “Tata Guerra” quien acompañó el tema con sus clave demostrando que sobra guaguancó.

Paseando por la biografía musical venezolana existe un tema que identificasin lugar a dudas a La Dimensión Latina y con ello a su intérprete, el gran Wladimir Lozano, “Taboga”, el cual no podía pasar por alto en ésta velada, interpretada junto a Rodrigo Mendoza, quien luego invitó “A Romper el Coco” donde demostró sus grandes dotes de sonero.

Para finalizar éste magno evento la tarima se engalanó con todos los artistas que participaron, Federico Betancourt, “Tata” Guerra, Rodrigo Mendoza, Wladimir Lozano, Mariana Guevara, Cheo Valenzuela, Edgar “Dolor” Quijada, para juntos interpretar el tema “El Yoyo”, haciendo un paréntesis en medio de la canción, para junto al público corear el himno del fin de año venezolano “Faltan cinco pa’ las doce” y con ello realizar el conteo regresivo que despediría el año 2010 y con una lluvia de fuegos artificiales recibir el 2011 con la gran familia salsera presente en en Centro de Arte La Estancia que disfrutó de éste show.

Gran velada Salsera acompañada por una excelente Orquesta de músicos de gran talla, con sello venezolano la cual estuvo integrada por José “Mortadelo” Soto en el Bajo, Alberto Crespo en el Piano, una percusión de gran talla con Gerson Aranda en las Congas, “Cheo” Navarro en el Bongó y Juan Pablo Barrios en el Timbal, en los trombones Oscar Mendoza, Eliel Rivero y Johan Muñoz, en las trompetas Johnny Rivero y Javier Vivas “El Amarillo”, en los coros Eliel Rivero y Leo Gonzalez y acompañados por el cuerpo de baile Venezuela Salsa Open quienes adornaron la pista con su destreza al bailar cara interpretación de la noche.

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Cierre Musical Decembrino

diciembre 28, 2010 por  
Categoria: Eventos, Nacionales

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Este miércoles 29 de diciembre a partir de las 4 de la tarde Celebra el Año Nuevo en PDVSA La Estancia con La Fiesta del Joropo y Los Caminos de la Salsa

PDVSA La Estancia invita al multitudinario espectáculo Celebra el Año Nuevo con la Fiesta del Joropo y Los Caminos de la Salsa. Esta presentación tendrá lugar en los jardines del Oasis Cultural capitalino este miércoles 29 de diciembre a partir de las 4:00PM.

En su primera fase, el consecuente público estanciero disfrutará de las distintas variantes de este tradicional ritmo como lo es el joropo. Seguidamente, los asistentes echarán un pie a ritmo de son, guaguancó y cha-cha-chá, entre otros ritmos afrocaribeños, tal como lo hicieran durante el recordado Festival Caminos de la Salsa, realizado el pasado mes de agosto. A esta pachangosa cita asistirán Federico Betancourt y su Combo Latino, orquesta considerada como pionera del sonido salsero en nuestro país; Mariana “La Sonera”, caraqueña curtida en las artes de improvisar, que viene triunfando junto a “Los Rumberos del Callejón”; Wladimir Lozano, baluarte del ritmo tropical en Venezuela, quien debutó en 1974 con “La Dimensión Latina” y desde entonces continúa llevando energía a las pistas de baile; el maracucho Rodrigo Mendoza y su sideral aporte al quehacer salsero junto a la orquesta “Los Satélites”, amén de otras alegres asociaciones musicales, y la Orquesta de Planta de PDVSA La Estancia.

Este gran concierto de cierre será gratuito y dirigido a toda la familia. Sin embargo, se les pide a las personas asistentes traer una colaboración en pro de los afectados y afectadas por las recientes lluvias, como algún alimento enlatado, una botella de agua o un paquete de pañales, por mencionar algunas de las colaboraciones. El evento tendrá lugar en la sede de PDVSA La Estancia, a una cuadra de la estación del Metro Altamira.

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El Alma Salsera de DUDAMEL

diciembre 28, 2010 por  
Categoria: Nacionales, Noticias

Por: Fernando España.

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Bueno,
lo primero fue que,
cuando gané,
almorcé cinco veces
en un día.

Gustavo Dudamel.

Comenzando y finalizando el 2010 curiosamente fue noticia en el mundillo de la salsa Gustavo Dudamel, exaltado por Simon Rattle, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, la más importante del planeta, a “el más fantástico, excitante y talentoso conductor que haya conocido”. En enero fue suceso por la prensa de su país que anunció que durante el curso del año produciría un disco de salsa para La Otra Banda de Dudamel, el Grupo Agraz, la agrupación que colidera su padre. En diciembre porque varios cables internacionales informaban de la futura realización de una ópera escrita por Rubén Blades con la producción sinfónica del joven barquisimetano. Otros, contaban del interés de Willie Colón en contactarlo por medio de su cuenta Twitter.

Casí una década después del inicio de la Dudamelmanía la salsa miró hacia su hijo generacional más destacado, criado en un hogar salseromelómano en el estado Lara durante el furor desatado por los trombones de la Dimensión Latina, la banda por excelencia de la escena venezolana, la cual, según el director de la no menos importante Orquesta Sinfónica de Los Ángeles, es parte de su corpus, siendo la música que bailaba con sus primos casi todos los fines de semana en las fiestas organizadas en casa de su tío en Carora, que era a su vez el mismo género que tocaba su papá: “Eso forma parte de mí, eso está junto con Beethoven y todo eso, ahí hay unas celulitas, unos glóbulos rojos, de La Dimensión, imagínate, de Héctor Lavoe, de todo eso, mezcladas todas” .

Taboga, Taboga mía,
ya no te puedo olvidar…

De ahí que interiorizada en esa mezcla haya nostalgia por esos trombones salseros y sinfónicos que nunca pudo tocar con la suficiencia de don Oscar en su Otra Banda o como los ejecutaba en la Sinfónica Juvenil de Lara. La razón, Gustavo, no tiene los pulmones ni el brazo para roncarlos.“Y entonces esperando, esperando, esperando, llegué al violín, pues, pero imagínate, pasé por los trombones, las trompetas, los cornos, los fagotes, todos los instrumentos, hasta llegar al primer instrumento de la orquesta, que es el violín”.

Aurora de rosas en amanecer
nota melosa que gimió el violín…

Está saudade lo motivó a escribir conciertos para trombón dedicados a su progenitor, miembro anónimo de ese poderoso clan de aerofonistas liderados por Rojitas, William Puchi y César Monge, émulo de ese groove urbano que, desde los sesenta, puso a Venezuela, con las bandas de Ray Pérez y Federico Betancur, en un lugar destacado al interior de ese estilo gestado en Nueva York por los sacabuches de Palmieri y su Conjunto La Perfecta. La misma cuerda que catapultó a Oscar D´León, voz y perfomances vibrantes en las fibras nerviosas del alumno más aventajado de El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, a quién también a referido en entrevistas y conferencias de prensa, como aquella en Los Ángeles tres días antes de su debut, durante la cual mencionó al sonero caraqueño junto a los nombres Fania y Juan Luis Guerra, respuesta replicada por un periodista…

- Maestro, ¿cuales músicos americanos le agradan?

- ¡Estoy hablando de americanos…!

El reportero, mentalmente súbdito gringo, ignoraba del joven nacido en 1981, que además de gustarle Beyoncé le agrada la música americana del mexicano Carlos Chávez, del brasileño Héctor Villalobos, del colombiano Blas Emilio Atehortua, del argentino Astor Piazzola, de su compatriota Antonio Estévez, compositores nacidos al sur del indignante muro edificado por Estados Unidos en la frontera norte mexicana, tan americanos como la obra de Leonard Berstein, el primer director de orquesta estadounidense reconocido mundialmente, gracias a dirigir la Orquesta Filarmónica de Nueva York, a sus conciertos televisados para jóvenes y a composiciones como West Side Story, la cinta sonora inspirada en la historia de Romeo y Julieta de William Shakespeare, en los enfrentamientos callejeros entre las bandas juveniles de barrio conformadas por inmigrantes puertorriqueños e irlandeses y por la efervescencia causada por el mambo en el Nueva York de los cincuenta.

¡Mambo!

En efecto, esta palabra de origen afrocubano ha retornado espontanea sin ruborizarse a las solemnemente protocolarias esferas eruditas, no siendo la única con alusiones caribeñas que los melómanos, expertos y críticos utilizan para calificar emocionados las actuaciones irreverentes del ruiseño larense, de cara a las más encopetadas orquestas del mundo culto, tanto que el mordaz Ian Hislop, editor de la satírica revista Private Eye, punzante escribió“se ha impuesto una nueva etiqueta (en Londres)… estás escuchando muy seriamente la interpretación de las piezas, entonces las luces aparecen, viene el Mambo (de Berstein) y todos empiezan a vitorear”. El mismo Hislop, en la guía anual de conciertos de música clásica de la capital británica, publicó, a causa de una presentación en ese 2009 de Dudamel, un irónico capítulo sobre los aplausos donde sugirió “olvidar la etiqueta y aplaudir… ¡cuando uno quiera!”.

Ay mi Dios, cuanto gocé…

Con el hijo del trombonista sea materializado en las maravillosas salas de conciertos del Primer Mundo, Nueva York, Berlín, Moscú, Salzburgo, Viena, Londres…, aquel juego de emociones y realidades que los habitantes de la costa Caribe colombiana pregonan a los cuatro vientos “cuando es a comer, es a comer, cuando es a dormir, es a dormir, cuando es bailar, es a bailar, cuando es aplaudir, es aplaudir, cuando es a pelear, es a… correr”

Le pregunta Leonardo Padrón a Dudamel: ¿Hay sentido del humor en la música clásica?

- Dudamel: ¡Muchísimo, muchísimo!

- Padrón: ¡Por ejemplo!

- Dudamel: Tanta música de Strauss. Sus valses vieneses y las polcas tienen una carga burlesca de la sociedad de esa época. O Mozart. Mozart era una persona jocosísima. Se escucha en la música, ¿sabes? Y nosotros le metemos muchísimo con la Bolívar, con el Mambo de Bernstein, con el Malambo de Ginastera, la orquesta se para y baila, lo disfruta.

- Padrón: Eso ha sorprendido muchísimo a los públicos más rígidos y acartonados del planeta, ¿no? De repente ven que todos empiezan a bailar con los instrumentos.

- Dudamel: Así es. Eso nació de una bailadita así, ¿sabes?: Uno lo movió: “Ay, qué gracioso”. En pleno concierto. Y ya se mete en el público y la gente se encuentra con que ese olor a naftalina se convierte en un olor a una flor nueva.

Entendible que esos músicos instrumentistas de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, considerada como una de las cinco mejores del planeta, se manifestaran así, al fin y al cabo son adolescentes y seres nacidos en Venezuela, territorio Caribe, cuenca surrealista mágica pero terriblemente desigual donde brotó la salsa, ese género que matiza los ánimos del ser latinoamericano. ¡Absurdo sería que en absoluto actuaran de esa manera! Cuenta Dudamel, en declaración recogida por Julio Villanueva Chang para National Geographic: “Tengo una vida agitada, pero a la vez soy muy normal. Hay gente que cuando me ve bailando no imaginaba que yo podía bailar merengue o música techno. Pero en Venezuela casi todos los directores de orquesta bailan”. El crítico Iván Hewett, del periódico británico The Daily Telegraph, referenciado por la BBC, recurrió a una expresión inusual en el ámbito de la música clásica, la denominó “la orquesta más caliente del mundo”.

Quizá por estos antecedentes, ese jueves de octubre de 2009 cuando el orgullo venezolano debutaba oficialmente como nuevo director de la Filarmónica de Los Ángeles, los directivos de la orquesta organizaron una gala que programaba un cóctel ambientado por un conjunto de música flamenca, una cena al aire libre amenizada por un grupo de boleros y un final con baile de ritmos antillanos ejecutados por una orquesta de salsa en “una atmósfera repleta de vestidos de alta costura, diamantes y también mucho botox” lucidos por mecenas del arte y estrellas cinematográficas como los actores Tom Hanks, Rita Wilson, Don Johnson, Dana Delany, Courtney B. Vance, Anne Jeffries, Anne Rutherford y Sidney Poitier, algunos de estos, los más veteranos, otroras asistentes de las jornadas de mambo del Palladium de Nueva YorK, del Macumba de San Francisco o del Crescendo de Hollywood.

Blen, blen, blen,
blen, blen,
Blen, blen, blen,
blen, blen,
Blen, blen, blen,
blen, blen…

También estaban el compositor John Williams, múltiple ganador del Oscar por sus bandas sonoras, el productor musical Quincy Jones, quién dijo a la prensa: “Creo que Gustavo traerá una nueva perspectiva a la Filarmónica, primero que nada diversidad”, la actriz Ángela Bassett, nominada por la Academia por su rol de Tina Turner en“What’s Love Got to Do with it?”, quién declaró al diario Los Ángeles: “Creo que como Tiger (Woods) atrajo una nueva mirada e interés al mundo del golf, Dudamel hará lo mismo para la música clásica” y Andy García, el actor y director que documentó audiovisualmente la vida de Cachao, aquel contrabajista a quién Igor Stravisnki calificara “como el mejor músico instrumentista del mundo” luego de oírlo tocar música culta con la Orquesta Filarmónica de La Habana e interpretar su música cubana en fiestas privadas. Ese jueves, cuentan los cables de prensa, Dudamel y su esposa Eloísa Maturén bailaron “La vida es un carnaval” mientras don Oscar, su profesor de güiro, tomaba fotografías.

Todo aquel que piense
que esta solo
y que esta mal,
tiene que saber
que no es asi,
que en la vida
no hay nadie solo,
siempre hay alguien…

Ocupando una silla en la mesa principal estaba el músico y economista José Antonio Abreu, el fundador de El Sistema, esa red de escuelas de educación musical de niños y jóvenes que desde hace más de tres décadas forma personas y públicos en Venezuela como Gustavo Dudamel o como sus colegas, destacados por la periodista Karenina Velandia en el portal BBC Mundo, el clarinetista Lennar Acosta, quién”antes de ingresar al Sistema había estado en la cárcel en nueve ocasiones por problemas con drogas y robos con armas de fuego”, el cellista Miguel Niño, quien pasó mucho tiempo viviendo en las calles antes de ingresar a la organización musical. Ahora asegura, al igual que sus compañeros, que de no ser por la música otra hubiera sido la historia”, o el contrabajista Edicson Ruiz, quién habitante de la salserísima Parroquía de San Agustín trabajaba como empacador en un supermercado antes de aprender a tocar un instrumento de cuerda y convertirse a los diecisiete años en el músico más joven de la Filarmónica de Berlín”. Para continuar dimensionando la obra del MAESTRO Abreu digamos que son ¡más de quince mil! los profesores vinculados a un Sistema empeñado en continuar utilizando a la música como el más poderoso instrumento de desarrollo social y humano.

Por que no ayudas a cantar,
estas canciones de libertad,
porque es todo lo que tengo,
canciones redentoras,
todo lo que tengo,
canciones redentoras,
estas canciones de libertad,
canciones de libertad…

Glosa de Bob Marley cargada en uno de los tres ipod personales del barquisimetano con apariencia de rock star que pasa más tiempo volando en aviones intercontinentales que hospedado en sus casas de Caracas o de Los Ángeles: “Sí, son las que siempre te llevas y cantas en todas partes. Casualmente, Eloísa tiene un programa de radio, “Recojan Los Vidrios”, donde hay un espacio que se llama “La Rockola de Dudamel”. En él trato de compartir con la gente la música que ni se imagina que yo escucho y canto. Por ejemplo, “Redemption Song”, de Bob Marley, que es como un himno para mí; o “Taboga”, de la Dimensión Latina, que canta Óscar de León; o “Lacrimosa”, una canción escrita por Juan Luis Guerra, basada en “La Lacrimosa” de Mozart y que es una bachata bellísima. Yo presento canciones como está, explico lo que significan musicalmente, la importancia del cantante, pero sobre todo la importancia que tienen en mí, ya que la gente me ve como una persona superclásica que sólo escucha a Beethoven y Mahler, pero antes de un concierto estoy con mi ipod escuchando uno de esos boleros rancheros de Javier Solís”.

La reportera María Gabriela Méndez de El Universal de Caracas cuenta que en alguna ocasión antes de entrar a dirigir en Nueva York alguien le preguntó:

Alguien: Maestro, ¿qué está escuchando? ¿Tchaikovski?

Dudamel: ¡No, Tito Rodríguez para que me dé swing…!”

“Gustavo Adolfo, como lo llama su madre, había asimilado el swing desde los cuatro años cuando aprendió a tocar güiro. Pronto él mismo armaría su batería con latas de galleta y cascos de seguridad. A los siete años ya tocaba el timbal con La Banda Actual y a los nueve años le hacía los arreglos a esta orquesta de salsa en la que Oscar tocó por 16 años y con la que se reencontró, luego de muchos años. Posteriormente vendría la decisión por el violín, que estudiaría junto a su papá caminando la casa. Había momentos en los que uno se agachaba para que pasara el otro, para que la vara del trombón y el arco del violín no se tropezaran. Sin embargo, música popular y música académica finalmente se habían encontrado”, remata la Méndez asesorada por doña Solangé.

Somos en la vida polvo
nada que más dá…

Vuelve a preguntar Padrón a Dudamel: ¿La primera vez que dirigiste una orquesta tendrías más o menos seis años?

- Dudamel: En mi casa, en mi imaginación, sí. La orquesta de mis juguetes que tenía.

- Padrón: Recréanos el momento.

- Dudamel: En mi casa había un ambiente musical, evidentemente por mi padre, que tocaba el trombón en un grupo de salsa, y tocaba también en la Orquesta Sinfónica Juvenil de Lara. Colocaba unos muñequitos que salían en un juego en ese tiempo en forma de orquesta, ponía una grabación o me imaginaba algún concierto y dirigía, pues. Cuando me iba al colegio, no dejaba que los tocaran. Le decía a mi abuela: “No vaya a limpiar ahí porque está mi orquesta”.

¡Cuando regresaba, mi orquesta seguía ahí…!

FUENTES:
1. Padrón, Leonardo: Gustavo Dudamel: “A la música hay que vivirla como la primera y última vez”, Los Imposibles 4, Editorial Aguilar. 2010.
2. Velandia, Karenina: Más Allá de los Acordes, BBC, Londres. 2007.
3. Villanueva Chang, Julio: Gustavo Dudamel: el hombre que rejuvenece la música clásica, National Geographic. 2010
4. Bustamente, Paula: Dudamel recibido en Los Ángeles como el Mesías de la música clásica, AFP, Los Ángeles. 2009.
5. Ruíz Mantilla, Julio: La música salva vidas en mi país, El País, Madrid, 2008.
6. Méndez, Maria Gabriela: Los Dudamel. El Universal, Caracas, 2010
7. Cables de prensa de distintas agencias de noticias.

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