Marco Toro resuena en Ámsterdam
marzo 4, 2011 por
Categoria: Columnas, Noticias, Swing Latino
Por Ángel Méndez

Un percusionista caraqueño, criado en Guarenas, hace repicar el bongó y la batería en otros lares
La mayoría de las producciones discográficas de nuestros artistas pasan desapercibidas. Algunas son “descubiertas” por los DJ de las emisoras cuando ya el producto tiene unos dos o tres años en la calle; es así como, en el océano de la desidia, se pierden nuestros talentos.
En una rueda de prensa alguien nos regaló un CD producido por el Centro Nacional del Disco. Marco Toro y su Ensamble con Mi Campana. Lo colocamos y, ¡sorpresa!, una grabación de calidad con orquestación de primera. Buscamos los cantantes y allí encontramos a Nando Vanín, el veterano Ángel Flores, Javier Plaza y Daniel Patriaz. Surge la pregunta: ¿Y quién es este Marco Toro? Quedamos en el aire hasta recibir una llamada de Javier Plaza para informarnos que el percusionista estaba de visita en Caracas. Hace rato que Marco se fue con su música a Ámsterdam, donde echó raíces y trabaja con su ensamble.
DE LAS MARACAS A LA BATERÍA
Marcos Wilmer Bernal Toro: percusionista. Nació en Caracas, en la Concepción Palacios, un 6 de abril de 1969. La capital, para ese entonces, estaba de luto, porque un día antes había fallecido el maestro Rómulo Gallegos. Ese hecho no impidió que en la casa de Gonzalo Bernal, joropero de primera, no se montara un buen sarao, con cuatro, arpa y maracas. ¡Nació varón! de seguro será músico. Y así fue.
“Ya te dije, mi papá era serenatero y yo le seguí los pasos. Con su conjunto criollo toqué las maracas, y ese fue mi primer instrumento. Nos mudamos a Guarenas y allí me crié, tocando parranditas en el bloque y armando conjuntos de música moderna. Me llamaba la atención la percusión y aprendí a tocar la batería. Tomé clases de distintos profesores, entre ellos el jazzista Willie Díaz y el baterista de Adrenalina Caribe, que en ese entonces no era Evio Di Marzo. También con un excelente percusionista de Guarenas, llamado Altamirano. Y bueno, por allí me fui, observando y aprendiendo de gente como Alberto Naranjo y otros que andaban en la onda del jazz. La verdad es que mi formación es casi autodidacta”.
El rock fue la música predilecta de Marco, por ello conforma junto con Raimundo Ceballos, Gregorio Padrón, Pablo Minoli en la guitarra, la banda Laberinto, con la que se va a Holanda. Allí todo resultó positivo y decidieron quedarse.
“Eso fue en 1969. Grabamos varios CD, nos contrataron y no podemos quejarnos. Paralelamente hice mi agrupación, donde fusiono lo anglosajón con lo latino, sobre todo con la música que se hace en el estado Miranda, pero todo en ritmo caribeño. Los cueros llaman…”.
En su más reciente producción, Marco Toro toca la campana, que es un tambor barloventeño, así llamado por su sonido agudo y carácter solista.
“Es un tributo que le hago a los cueros. Lo saco de su entorno para llevarlo a lo caribeño, a la salsa. Actualmente, preparo otro CD, salsoso, con preponderancia de la batería”.
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