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“Arrecotín, arrecotán, en la escuela bailan SAL…SA”


Omar Córdova, Costruyendo La “DescarGa” Del Futuro

La música es un elemento fundamental en la primera etapa del sistema educativo del niño. Los estudios reflejan que la música favorece la capacidad para la atención y la concentración, estimula la memoria, la síntesis, el análisis y el razonamiento, y por lo tanto, el aprendizaje.

En las últimas décadas, la comunidad científica ha mostrado gran interés por investigar los efectos beneficiosos de la música en los niños. Una de sus teorías indica que entonar canciones a los bebés y escuchar música con ellos, además de producir cambios a nivel fisiológico, desarrolla un fuerte vínculo afectivo que estimula su inteligencia emocional. Asimismo, a nivel psicológico, despierta, estimula y desarrolla emociones y sentimientos.

Otra de sus teorías fundamenta que a los niños y bebés no se les debe limitar a escuchar exclusivamente canciones de cuna, porque también tienen capacidad para disfrutar y recordar música clásica y ritmos tropicales como la salsa.

Los psicólogos recomiendan que enseñarles a aplaudir a temprana edad, les ayudará a aprender los ritmos y la diferente cadencia de la música, también sugieren canciones con letras sencillas y repetitivas, que incluyan onomatopeyas y sean fáciles de recordar.

Está comprobado que los bebés y los niños son muy receptivos a la música alegre, y de corta duración que los invite a moverse, pues de esta forma logran entender que la música es una fuente de diversión. Adquirir un gusto particular por ella, le permitirá integrarse activamente en la sociedad, le ayuda a lograr autonomía en sus actividades habituales, asumir el cuidado de sí mismo y del entorno, y ampliar su mundo de relaciones.

La Salsa es un género musical bailable, que resulta de la síntesis del Son cubano, y otros géneros de la música caribeña. Está llena de estilos rítmicos e instrumentales que generan, en la mayoría de los casos, algarabía e impulso de bailar. Por esta razón, esta semana, en el Perú, fue usada para llevar acabo un experimento social sin precedentes, que ha causado mucha curiosidad y agrado entre los amantes del género.

El proyecto consistió en reunir un grupo de niños de preescolar, de entre 1 y 4 años de edad, que reciben educación alternativa y observar que reacción tiene al escuchar salsa por primera vez. El encargado de ejecutar el proyecto fue el reconocido coleccionista peruano, Omar Córdova, creador del evento cultural salsero más concurrido e importante en su país, llamado “Descarga en el Barrio”, el mismo que fundó hace 20 años.

Nosotros conversamos con Omar para conocer los pormenores del proyecto y esto fue lo que nos dijo:

Omar, te considero en lo personal, uno de los coleccionistas más dedicados del Perú, con una impresionante colección de discos y rarezas de la salsa. ¿Cuéntanos un poco a que edad te sorprende el gusto por la música del caribe y gracias a quiénes empezaste en este maravilloso mundo de la salsa?

La conexión con la música, en especial por la salsa, está en mí desde niño. Viví rodeado de un lindo ambiente musical, mis padres eran muy aficionados a la música y de ellos aprendí a apreciarla. Las primeras imágenes que guardo en mi memoria, siendo un infante, es quedarme viendo como giraban los discos en la radiola y escuchar como sonaba la música de Willie Colón, Eddie Palmieri y otros bravos, eso me marcó.

Eran los 70 y esa música era normal en casa. Recuerdo que a los 7 años compré mi primer disco con mis propinas, era un disco 45 rpm (aquellos discos chiquitos) con el tema “Suavecito” de Ismael Miranda. Mi padre coleccionaba muchos discos de salsa, discos que no se editaban en Perú, cuando los traía a casa, me ponía a escucharlos con ellos y leía la información de las caratulas, ahí fue mi proceso de aprendizaje y sobre todo de formar esa sensibilidad hacia la música. Ya era una persona que amaba la salsa.

Tengo entendido que estás muy comprometido con el desarrollo sociocultural y musical de tu país, incluso haz organizado varios eventos musicales y conversatorios de la mano del Misterio de Cultura del Perú ¿Me podrías contar un poco sobre eso?

​Mi amor por la música no ha parado en ningún momento de mi vida. He hecho de la afición una profesión. En los años 90 cree la “Descarga en el Barrio”, un espacio inexistente en ese tiempo para difundir la salsa de verdad y de alguna manera, crear cultura musical en el país. De eso ha pasado 20 años y he tenido la dicha de que sea considerada un lugar de culto para el salsero aquí en el Perú.

Te cuento, movido por el deseo de darle a la salsa el lugar que se merece, se han hecho propuestas de tener a la “Descarga en el Barrio”, que es un evento bailable, de la mano con una actividad cultural propiamente dicha, por ejemplo, conmemoramos los 85 años de Ismael Rivera y se proyectó el documental “Retrato En Boricua”, proporcionado por el mismo realizador puertorriqueño, Enrique Tió y que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura del Perú.

En la actualidad trabajo mucho con entidades culturales, ya que considero que la música, la Salsa en especial, merece el respaldo de dichas entidades. También, estoy desarrollando un nuevo proyecto llamado “Cultura Sonora”, cuyo objetivo es ir más allá de un simple concierto, crear espacios de cultura a través de la música, con la característica de un perfil cultural y de nivel, presentando a grupos internacionales que nunca han venido a Lima, por ejemplo, ya han ofrecido conciertos grupos de jazz cubano y son cubano tradicional. Nos iniciamos con la producción del concierto de los maestros Richie Ray & Bobby Cruz, el cual tuvo un conversatorio interesante, incluso, dieron clases maestras los músicos de Puerto Rico que lo acompañaron y se armó un documental muy interesante.

Estuviste a cargo de un proyecto especial. Un experimento social sin precedentes, que ha causado mucha curiosidad y agrado entre los amantes del género. Cuéntanos, ¿Cómo nace la idea de introducir a la salsa a niños tan pequeños? ¿Cómo te pareció la propuesta?

​Esta propuesta me la hace llegar un amigo. Me contó que en la escuela de su hija, querían desarrollar con los niños, de entre 1 y 4 años, alguna actividad que les permita medir la reacción y conexión con la música, especialmente con la salsa. Ni bien terminó de contarme le dije ¡Voy a eso!, porque me pareció una maravilla, para mí era como volver al momento que te conté, al de mi niñez.

Imagino que la selección musical que hiciste para el experimento, desde las portadas, hasta las letras y ritmos, fue significativo para ti…

Definitivamente. En las Descargas, el evento bailable de salsa que dirijo aquí en el Perú, la música es muy intensa y está dirigido a personas que ya conocen del género; pero para los niños, debía ser distinto. Esto fue para mí un reto interesante y delicioso. La selección musical fue muy bien cuidada, tuve que ponerle atención a letras, escoger los temas más lúdicos para que el ritmo los enganche y noten las diferencias en lo sonoro. Incluso, escogí portadas que les llamaran la atención, sabía que nada de lo que llevaría ese día podía ser perturbador, tenía claro que mi público ya no era adulto, eran niños con edades entre 1 a 4 años que probablemente nunca habían oído salsa.

¿Podrías contarnos cuáles fueron algunos de los discos y/o temas que incluiste en tu selección musical?

Seleccioné boogaloo, pachangas, charangas, algo de guaguancó, descargas y mucha música cubana, escogí a Riche Ray, Ismael Rivera, Celia Cruz, Mon Rivera, entre otros.

¿Cuál fue la reacción de los niños cuando empezó a girar el primer disco de salsa?

Antes de sonar la música hice una breve introducción, pregunté a quiénes le gustaba la música y si alguien sabía qué era o qué imaginaban qué era la salsa. Varios de ellos respondieron que le gustaba la música. A la pregunta de la salsa, una niña, como de 2 años respondió “Es la sal”, le repregunté “¿La sal de la comida?”, me dijo “Si”. Ahí noté que era el mejor momento para decir que a esta música le llamaban “salsa”, porque es como el sabor para las comidas… ¡Y empezó la música! ¡Esto es salsa!.

La canción que abrió la sesión fue “Arrecotín, Arrecotán” de Cortijo e Ismael. La reacción fue inmediata, les gustó el cambio de ritmo y los coros, se movieron y bailaron felices. Terminada la canción, les pregunté si les gustó y por qué, me respondieron que les había gustado porque empezó lento y luego rápido, así describieron el ritmo, en lo personal me sorprendieron. Luego siguió la canción “Tin Marín” de Richie & Bobby y eso fue pura alegría.

Como eran de edades diversas, fueron 3 grupos. El segundo grupo, estuvo enganchado por lo mágico del vinilo y cómo sonaba la música. Jugué con la velocidad del tocadiscos para hacer la música más lenta y luego rápida, eso les pareció fascinante. Los niños estuvieron muy atentos y empezaron a bailar con mucha alegría cuando sonó “I Like It Like”, el boogaloo de Pete Rodríguez.

La curiosidad de los niños es impresionante. Recuerdo que se acercaban a mirar como giraban los discos, preguntaron mucho, querían tocar el plato mientras giraba, estaban fascinados con la magia de los sonidos que salían del acetato, era un ritmo que no habían escuchado antes y los había capturado por completo … Estaban conociendo la salsa y se les reflejaba la felicidad.

¿Imagino que evocaste tu niñez, en especial esa época maravillosa en que empezaste a conocer la salsa?

Claro que si, fue lo que te conté al inicio. Me reflejé en ellos, como cuando era un niño. Ese día hice el viaje al inicio, me vi sentado junto a mis padres escuchando a Palmieri, con la curiosidad por la música de mis 7 años.

¿Qué fue lo que más te gustó de esta experiencia musical con los niños?

Para mí ha sido una de las experiencias más maravillosas de mi vida salsera, ya que de alguna manera, fui quién le despertó la curiosidad por la salsa y los involucró en la riqueza del ritmo de manera muy lúdica, sensata y libre. Espero que recuerden este capítulo y les de la libertad de oír música con vínculos emocionales y sensoriales. Sé que esta experiencia los ha marcado, lo noté en sus expresiones.

Estoy segura que en 15 años más, los veas bailando en la “Descarga en el Barrio” … (Risas) … ¿Podríamos decir que vivimos en una época en que la música, que fue en su momento un importante vehículo de expresión rítmica y cultural, se ha corrompido y está mal influenciando a los niños que empiezan a identificar sus gustos musicales?

Es muy duro, pero es cierto. Aquí, hasta en las actividades de las escuelas les ponen a los niños Reggetón para que bailen. Este es un género que posee muchas letras con contenido agresivo e inadecuado para la formación de un niño que recién empieza a reconocer sus gustos por la música. Nosotros los adultos, tenemos que darle la vuelta a eso e inculcar buena música para que ellos tengan de donde escoger y definan sus gustos.

Crees que un amante de la salsa puede heredar de sus padres ese amor por la música? o uno mismo puede hacerse salsero en el camino, gracias a la influencia de otros?

No necesariamente es una regla. En lo personal, aprendí por mis padres, sin embargo considero que el ambiente es determinante. Si creces escuchando música, vas a formar una cultura musical. En definitiva, puedes descubrirla por ti mismo, en ese momento que te llama la atención y se da la conexión, tienes la oportunidad  de conocerla. Además, la música te da una sensibilidad especial, y la salsa es muy emocional, ese es un ingrediente que a muchos de nosotros nos atrapó y ya la hemos hecho nuestra. Toca ahora compartir y hacer que llegue a otros, recuerda ¡Salsa y cultura hasta la sepultura!.

www.LaPrensaSalsera.com

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