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Disfruta de la Esencia de Cuba en 10 joyas musicales de Miguel Matamoros


Guitarrista y compositor de formación autodidacta, que incursionó en casi todos los géneros y ritmos de la música popular cubana, Miguel Matamoros disfrutó de enorme popularidad y fama. Oriundo de Santiago de Cuba, Miguel Matamoros nació el 8 de mayo de 1894 en el popular barrio Los Hoyos.

Antes de convertirse en el autor de numerosos temas considerados clásicos, Miguel Matamoros trabajó como chofer, carpintero, monaguillo de la Iglesia del Cristo, fabricante de losas y alfarero. A la edad de 15 años, ya tocaba guitarra, un arte que aprendió en la calle, con los amigos, dando serenatas y amenizando fiestas populares en los barrios de Santiago.

En 1910, con 16 años de edad, compuso su primera pieza musical: un bolero que tituló ‘El Consejo’. A partir de entonces realizaría muchas otras obras hasta llegar a alrededor de 198 donde se incluirían boleros, sones, pasodobles, habaneras y polcas, entre otros. Curiosamente, nunca incursionó en la rumba, y algunas de sus grandes obras se relacionaron con la trova tradicional.
También un 8 de mayo, pero de 1925, fundó el Trío Matamoros, con Rafael Cueto, guitarra, y Siro Rodríguez, maracas y segunda voz. Tres años después hizo su primer viaje a Estados Unidos, y luego estuvieron de gira por varios países de América Latina y el Caribe.
En 1938 fue miembro de un jurado integrado, además, por Gonzalo Roig, Rita Montaner y Eliseo Grenet, que premió a Celia Cruz, en un concurso para elegir a la reina de la conga, organizado por Radio Lavín – Mil Diez. En 1943 el Trío Matamoros trabaja en las radioemisoras CMQ y Mil Diez, y en esta última se le incorpora Benny Moré como cantante.

En 1960 realizó su último viaje a los Estados Unidos, a su regreso se retiró de la vida artística, y el Trío se desintegró. Miguel Matamoros falleció el 15 de abril de 1971 en Santiago de Cuba.

Entre sus diez más conocidas creaciones se cuentan las siguientes:

1.    El más famoso de sus bolero-sones Lágrimas negras es el tema infaltable en las fiestas y las curdas, término medio entre la tristeza y la alegría, es una suerte de segundo himno nacional.

2.    Quién puede disputarle el segundo lugar en esta selección a Mamá, son de la loma, cuyo estribillo es tarareado por cualquier cubano de pura cepa.

3.    En la misma vertiente de choteo y gozadera, está la memorable El que siembra su maíz, de la cual Pacho Alonso hizo una versión perdurable.

4.    La mujer de Antonio es tal vez una de las canciones de Matamoros más relacionadas con la cotidianidad, con vivencias personales, aunque está inspirado en un personaje imaginario.

5.    Juramento es una de las más bellas canciones de amor de la música popular cubana. Es aquella que dice: “Si el amor hace sentir hondos dolores, y condena a vivir entre miserias, yo te diera mi bien por tus amores, hasta la sangre que hierve en mis arterias”.

6.    La habanera Mariposita de primavera es otra de las joyas que nos legó Matamoros. Decenas de versiones se han realizado en Cuba y en el extranjero. Es hermosa la versión de Miriam Ramos.

7.    La guaracha Camarón y mamoncillo es recordada también por su estribillo surrealista: “Camarones, donde están los mamoncillos?, Mamoncillos, donde están los camarones?”.

8.    Otro bolero, Triste muy triste, le atribuye a la luna y las estrellas la congoja del compositor en una noche triste como ninguna.

9.    Seguramente merecía un mejor lugar en esta selección El Paralítico, con su famosísimo estribillo de “Suelta la muleta y el bastón, y podrás bailar el son”.

10.    Otro de los memorables boleros de Matamoros es Dulce embeleso, que en su época se conoció como El beso, gracias a la primera frase de la canción: “El beso de tu boca tentadora, que me diste embriagada de ilusión…”

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