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El local salsero del Viejo San Juan en #PR @nuyoricancafe es afectado por Huracán María


El Viejo San Juan, uno de los puntos principales del turismo en Puerto Rico, se desvanece económicamente arriesgando 10.000 empleos ante el cierre de varios negocios por la falta de electricidad y pérdidas millonarias en la zona, tras el paso del huracán María hace más de 40 días.

Al caer la tarde, esta parte de la capital, un lugar habitualmente bullicioso, es ahora negro a excepción de unos pocos lugares que funcionan con generador.

“Lo que me da pena es que yo no veo la manera de volver a operar”, afirmó hoy a Efe Juanra Fernández, administrador del que podría ser el desaparecido “Nuyorican Café”, si sigue sin luz, uno de los bares más concurridos por seguidores del género musical de la salsa por presentaciones artísticas que también gozaban de la visita de los turistas.

Tras veinte años operando en un callejón frente a la Parroquia San Francisco de Asís en la Calle San Francisco, este “proyecto de vida”, según explicó Fernández, puede que cese sus operaciones debido también a los graves daños que sufrió el edificio número 312, donde también ubica su otro negocio, el Hotel Da House.

“El Nuyorican Café no creemos que vuelva, por lo menos aquí. El desplazamiento social y cultural que está pasando en la ciudad es bestial. Aquí lo que va a llegar son un montón de especuladores a abrir airbnbs y el área va a perder mucho de su encanto y de su alma”, aventuró.

Y ante la preocupación, Fernández y otra decena de comerciantes sanjuaneros, se reunieron hoy en la Plaza Colón y exigieron a las autoridades que agilicen los trabajos de reparación en las líneas y los postes -algunos de los cuales cayeron encima de estructuras- para volver a reanudar sus operaciones.

“Yo me siento parte de una comunidad de jóvenes que querían emprender y no con capital gigante, sino con su sudor a dar lo mejor de sí”, enfatizó Fernández sobre la labor social y cultural que forjó el “Nuyorican Café” a músicos como Pirulo, Willito Otero y Kalani Trinidad a elaborar su trayectoria.

“Esto algo que le compete a todos. Todo el mundo tiene que empujar a que el Viejo San Juan se levante, porque el Viejo San Juan representa a Puerto Rico en el mundo”, abundó Fernández.

Por su parte, Joel Pierluisi, residente del Viejo San Juan y dueño de los restaurantes La Mala Vida (Calle San Sebastián) y Stuffed Avocado Shop (Calle San Francisco) y la tienda de ropa femenina Collective Request (Calle Luna), dijo a Efe que la zona turística debe ser “prioridad” para el Gobierno “enchufar la luz”.

“Tiene que ser la prioridad, porque cuando tienes un desastre, tienes que buscar dónde ayudas a más gente más rápido. Obviamente, sino, tienes un montón de gente afectada, sin dinero y sin trabajo”, sostuvo Pierluisi.

Hasta el momento, según admitió el empresario, La Mala Vida “es irreparable”, mientras que Stuffed Avocado Shop “cuenta con la incertidumbre de qué equipos van a funcionar” cuando regrese el servicio eléctrico.

“Echar pa lante un negocio pequeño no es lo mismo que una gran empresa. Con la incertidumbre, mientras más pasen los días, no sé qué va a pasar. Si mañana ponen a funcionar la electricidad, en varios días llegan los cruceros, pero sin la luz no se puede hacer nada”, señaló Pierluisi.

Resaltó, a su vez, que el Viejo San Juan es de suma importancia para el turismo extranjero, pues en cada pedazo de promoción, siempre incluyen alguna de las garitas de alguno de los bastiones de la colonia española que se encuentran ubican en la zona donde residen 4.000 personas.

Al reclamo también se unió Ricardo Figueroa, propietario de La Wafflera hace siete años, quien dijo a Efe que “la rabia de la gente es que no tengamos luz y no se ve acción conducente a restablecerla” en esta zona considerada “la vitrina de Puerto Rico a nivel internacional”.

“No vemos gente, no vemos acción. El reclamo no es que pretendamos que como es el Viejo San Juan es un bastión de la cultura y que tengamos luz antes que nadie”, contó Figueroa.

No solamente Figueroa no ha podido abrir su establecimiento por falta de electricidad, sino porque tampoco tiene los recursos para comprar un generador industrial como han hecho otros restaurantes, como Barrachina, Café Manolín, Pirilos o El Mesón.

La instalación de estos generadores, que tienen que instalarse en un lugar estratégico del edificio donde se encuentren, al ser el Viejo San Juan un lugar histórico, todo cambio estructural tiene que ser aprobado por diversas agencias y el Municipio de San Juan.

“El Viejo San Juan es el motor económico del área metropolitana”, afirmó, por otro lado, a Efe, José Torres Trujillo, representante autorizado de seguros de varios restaurantes, joyerías y tiendas de regalos del área.

“Aquí hay oficinas que la gente desconoce que existen y que son muy importantes, como la de los jueces y abogados federales. Por eso es importante que se energice esto aquí”, puntualizó.

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