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En Quito se dió un junte de altura con Rubén Blades y Sting


El panameño Rubén Blades y el británico Sting mezclaron en Quito un coctel de salsa y rock, con el que se prendieron las fiestas de la capital ecuatoriana en el inicio de las celebraciones por los 480 años de su fundación española.

Ante una multitud que se congregó en el Parque Bicentenario, el antiguo aeropuerto quiteño situado en el norte de la ciudad, Blades y Sting dejaron plasmadas sus rúbricas artísticas en el corazón de los capitalinos.

Quitonía, el espectáculo en el que también actuaron unos de los mejores exponentes de la actual música ecuatoriana, como el grupo Tomback, el rapero AU-D y el cantautor Juan Fernando Velasco, duró unas seis horas.

Tras haberse calentado el ambiente con las presentaciones de los ecuatorianos, Blades desbordó el ánimo del público con “Decisiones”, coreada a rabiar, y luego recorrió por los potentes caminos de su abultada historia discográfica.

Con “Ojos de perro azul”, el cantante panameño rindió tributo al fallecido escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, con quien le unió una estrecha amistad.

También lo hizo con “El cantante”, dedicado a su amigo portorriqueño Héctor “La voz” Lavoe, quien mejor ha interpretado esa melodía compuesta por Blades.

El panameño tampoco quiso dejar escapar sus comentarios sobre la realidad y la historia y por ello convocó al público a no olvidar el pasado, para luego interpretar “Prohibido olvidar”.

Evocó el caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, en el Estado mexicano de Guerrero, y deploró la corrupción y las mentiras.

También se escucharon de él melodías como “Juan Pachanga”, “Amor y Control”, “El cantante”, entre otros. Terminó con “Pedro Navaja”, uno de sus antiguos éxitos que no pasan de moda y que fue coreada a todo pulmón por el público.

Ya con la fiesta encendida, Sting apareció sobre un fondo azul en el escenario para ofrecer varios temas de su repertorio, tanto como solista como los que compuso con su antigua banda: The Police.

Comenzó con “Every Little Thing She Does Is Magic” y siguió con “Englishman in New York”, lo que terminó por prender al público que cantaba cada melodía.

“Hola Quito. ¿Cómo están?”, preguntó a los quiteños Sting, cuyo verdadero nombre es Gordon Matthew Thomas Sumner, y en un español con un marcado acento británico, explicó que esta es la primera vez que visita Ecuador y su capital.

Tampoco dudó en expresar su felicidad por actuar con Rubén Blades, a quien le une una antigua amistad.

Como en su mejor época y pese al frío de la noche quiteña, Sting derrochó estilo y arte para provocar un gran encuentro con sus fans de los Andes.

El alcalde de la ciudad, Mauricio Rodas, entregó al músico británico una estatuilla de la “Virgen de Quito” y le agradeció por haber brindado a la ciudad un “gran concierto”, que fue organizado por el ayuntamiento de la capital.

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