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Gilberto Santa Rosa(@GilbertoSR): “Héroes anónimos”


Con el ritmo de vida que llevamos es estos tiempos, a veces se nos hace un poco difícil detenernos para prestar atención a los detalles.

Con tanto adelanto en el campo de la tecnología, nos cuesta impresionarnos y hasta solemos darle poca importancia al origen de las cosas; simplemente, desconocemos el cómo y el por qué de determinados asuntos.

Por esas y muchas otras razones, escuchar música en estos días es casi como respirar; todo el mundo lo hace, pero nadie piensa en realidad en los que la hacen y cómo se hace. La música grabada nos acompaña desde principios del siglo pasado y, desde entonces, se ha presentado y difundido de diversas maneras.

Lo que no cambia, en esencia, con el paso de los años es el proceso. Los sistemas se modernizan y cambian la manera de presentar la música, pero, ¿cómo nace una producción discográfica hasta que llega al público? Hoy quisiera hablarles de lo que llamo, con mucho respeto, los “héroes anónimos” de la producción musical en general.

Son artistas que ponen su talento, pasión y entrega, en función de lograr calidad máxima en proyectos para otros artistas que, a la larga, son los que se llevan gran parte del mérito.

No estoy diciendo con esto que el artista protagonista no se merezca ese mérito o no haya aportado para el éxito de una producción; estoy diciendo que existe otro grupo de artistas que, rara vez reciben el aplauso y el reconocimiento por haber sido parte esencial en el éxito de un disco.

Comenzaré por mencionar a los productores. Ellos son el mejor aliado del talento para conceptualizar y, a veces, crear sonoridad y estilo en una grabación. Si la comunicación entre el artista y el productor es orgánica, el proyecto fluye sin problemas. Además, es el productor el encargado de cuidar la calidad artística y velar por el presupuesto de la producción para mantener el disco con un buen balance artístico y económico. Hay artistas que tienen el talento y la experiencia suficiente para hacer este trabajo y deciden producir personalmente sus discos.

Hablemos de los ingenieros de grabación: Los artistas de la “consola”, utilizan su buen oído y gusto musical para aportar la calidad y tecnología que una grabación merece, pero sobretodo, el mercado exige. Muchos de ellos aportan ideas artísticas y hasta soluciones en determinados momentos. Al final, les toca la parte más sensitiva de un disco: la “mezcla” y el sonido final que le llega al público.

Otro de los “héroes anónimos” son los encargados de desarrollar las carátulas para estos discos. Fotógrafos, artistas gráficos, estilistas, maquilladores y los diseñadores de vestuario.

De vuelta al estudio, el reconocimiento especial es para los arreglistas. Los encargados de poner el “traje correcto” a las canciones que los compositores (otros importantes héroes) entregan. Estando todo listo, aparecen los imprescindibles y respetados músicos.

Estos colegas merecen toda mi admiración y respeto, pues se entregan en el proyecto y dan lo mejor de su talento anteponiendo la calidad a cualquier otra consideración.

En los años dorados de realizar discos, hubo músicos y cantantes que se dedicaron casi exclusivamente a trabajar dentro de los estudios de música, haciendo una importante y larga carrera solo de grabaciones. Artistas de diferentes estilos y géneros a los que estos distinguidos profesionales se acoplan con facilidad.

Ya el disco en la “calle”, intervienen otros “héroes”:  los promotores.

Con el paso de los años, los adelantos en la tecnología y el surgimiento de la internet, se ha complicado el panorama para estos compañeros de la empresa, teniendo que reinventarse.

Relacionistas públicos, empresarios, expertos en mercadeo, manejadores y hasta los clubes de fanáticos hoy día, se completan para trabajar en pos del éxito de un artista o un proyecto discográfico. Todos ellos se conforman con el aplauso y la aceptación que reciben los artistas.

El lector se preguntará ¿por qué cuando un artista gana un premio en su breve discurso trata de mencionar a toda esta gente, si le es posible? Sencillo: es uno de los pocos momentos, mas allá del crédito que se le da en las carátulas, en que ellos pueden disfrutar del aplauso y el reconocimiento del público a su trabajo de excelencia.

Al final del día, sirva esta columna para agradecer, aplaudir y reconocer la importancia de su trabajo en el nuestro. Que sepan que respetamos lo que hacen y que su aportación es vital para el desarrollo de la industria musical, aunque a veces sus obras les conviertan en… “Héroes anónimos”.

¡Camínalo!

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