Jhonny Sede Noticias

Johnny Sedes y sus 76 años derrochando salsa


Hablamos de uno de los máximos pioneros de la salsa, una leyenda musical, como bien lo fueron Phidias Danilo Escalona, Enrique Bolívar Navas o, en su momento, Ismael Rivera, Héctor Lavoe o Pete “El Conde” Rodríguez.

Pero este es nuestro, muy nuestro, y se llama Juan Sedes Núñez, mejor conocido como “Johnny Sedes”, saxofonista a medio tiempo, arreglista retirado y compositor hasta que se muera, como suele decir.

Como bien apuntó el colega Juan Carlos Ángel en una entrevista que le hizo a Sedes para su revista El Sonero del Barrio, en Colombia, este virtuoso tuvo que irse a Nueva York para poder triunfar, siguiéndole los pasos al recordado “Chaparro”, Ruddy Regalado y al propio Leo González, quien aún permanece en la “Babel de Hierro”.

Johnny Sedes nació el 18 de julio de 1937 en San Felipe, estado Yaracuy. Su padre era violinista y su madre, doña Irma de Sedes, era artista plástica. Fueron cuatro hermanos: Zamira, Zenobia, quien reside en la República Dominicana, y su hermano Bolívar.

Habla de su infancia con la ternura de los niños felices. Se inició en la música a muy corta edad, cuando su padre contrató a un profesor para que lo enseñara a tocar.

Tenía entonces 14 años. “A esa edad empecé a componer música, hasta le hice un número al maestro Billo que se llamaba Ya te olvidé y lo cantó “El Ciclón Antillano” Manolo Monterrey. Un éxito”.

Al igual que la mayoría de los viejos músicos venezolanos, Johnny Sedes se “disciplinó” en la Escuela de Bandas Militares de Venezuela. Entró allí a los 16 años y aprendió teoría y solfeo y saxofón.

EN NUEVA YORK 

A principio de los años 70 se fue a Nueva York y comenzó a relacionarse con los músicos que ya residían allí, entre ellos Pedro Rafael Chaparro, quien para entonces tocaba con la orquesta de Machito Grillo.

Muchas fueron las rumbas en el Palladium, donde entabla amistad con Tito Rodríguez, Machito, Puente y Vicentico Valdés.

Sedes se mantiene componiendo. Decide quedarse en Nueva York junto con su esposa Gladis y sus dos hijas: Tatiana y Alexandra.

—¿Recuerdas las orquestas que grabaron tus temas? —

La primera que lo hizo fue la de Mike Hernández; lo cantó Chivirico Dávila y se llamó Nostalgia borinqueña. Más tarde la Broadway me grabó Noches caraqueñas.

En 1967 hice la primera grabación con mi orquesta. El cantante era Vitín López, quien había estado con Pupy y su Charanga. Esa grabación es una de las primeras donde aparece el nombre de “salsa”.

Allí estaban Richie Ray al piano y los coros corrían bajo la responsabilidad de Bobby Cruz, Leo González y Carlín Rodríguez. En el piano estaba Javier Vásquez, ¡pura crema!

Cuenta Johnny que fue con el LP Mama Calunga que se hizo famoso, al grabar con los “caballos” de entonces, patrocinado por Fonseca.

Johnny regresa al país en 1973 y monta una orquesta para acompañar a algunos artistas de la Fania. Graba con Discomoda en 1976 el LP Salsafrocumbe, pero no pasa nada.

Retorna a Nueva York y graba con Orlando Watussi el tema Barlovento, que en Venezuela aparece en un compilado de Swing Latino, pero la salsa venía en decadencia. “Recuerdo que los clubes estaban cerrando; solo quedaba El Aretama, donde cantaba Ángel Canales, Héctor Lavoe, Pete “El Conde” y otras orquestas, como la de Bobby Rodríguez y la mía. En los 80 me fui a Puerto Rico por diez años”, dijo.

Johnny Sedes, una leyenda viviente de la salsa venezolana. Solo llegó a grabar siete LP’s, porque lo suyo era calidad y no cantidad. De vez en cuando se trepa Sedes con la Venezuelan Master de Gerardo Rosales para hacer sonar su saxofón. Él dice que aún sopla. ¡Qué bueno! ¡Saravá!

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