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Un Diamante Perdido: “Alive And Kicking”, Derribando El Mito.


Existen muchas creencias populares entorno a la carrera y vida personal de Ismael Rivera, algunas muy creíbles y probables, otras raras y falsas, lo que indica que el conocimiento popular no siempre está en lo correcto. Estas creencias o mitos están extendidos entre la comunidad salsera como verdades que se van repitiendo a pesar de que muchos entendidos en el género, producto de sus investigaciones, ya han desmentido. Hoy, les voy a aclarar uno que, a pesar del tiempo, sigue vigente…

Era Diciembre del año de 1978, cuando Ismael Rivera se encontraba grabando su álbum “Maelo, El Sonero Mayor” junto al pianista, compositor y arreglista cubano Javier Vázquez, cuando las sesiones tuvieron que ser detenidas y varias veces canceladas o postergadas, debido a los graves problemas de salud que aquejaban a Maelo.

Cuenta Javier Vázquez, que “El Sonero Mayor” estaba bastante enfermo en ese momento y que apenas podía entonar una nota a pesar de su esfuerzo. Le habían detectado pólipos en las cuerdas vocales, unos pequeños tumores dolorosos que no le permitían cantar. Por lo que el productor, Jerry Masucci, llamó a Javier y planteó una solución: Reemplazar a Ismael Rivera.

Con la paralización el disco de Maelo, Masucci estaba desesperado tratando de encontrar un cantante que tuviera un tono semejante al de Rivera y que pudiera encajar en el proyecto, hasta que se decidió por el puertorriqueño Ramón Ramírez Toro, conocido como “Chamaco” Ramírez, quién tenía una increíble voz nasal y aguda que podría generar escalofríos en la columna vertebral. “Chamaco”, poseía una gran facilidad para improvisar e inspirar letras con juegos de palabras y entregas rítmicas. Su tono de voz eraparticularmente similar a la de Maelo, lo que sumado a su forma de sonear, le permitió a Masucci decidirse por él para el proyecto.

Se esperaba que una o dos sesiones llenaran el vacío en el catálogo de Fania, sin embargo, algo pasó, y en lugar de cantar sobre las canciones ya terminadas de Maelo, se le dió un nuevo proyecto que Javier Vázquez terminó produciendo de principio a fin, incluso seleccionó a mano una banda, coordinó las fechas del estudio y organizó a Ramírez su primer y único álbum en solitario: “Alive And Kicking” (“Vivito y Coleando”)

Chamaco” no era un desconocido en el medio. En las décadas de 1960 y 1970 había pertenecido a la orquesta “La Primerísima” de Tommy Olivencia, donde cantó desde finales de los 60 hasta 1971 y de 1974 a 1976, actuando en ocho álbumes, incluso compuso el éxito “Trucutú” y era recordado por su interpretación épica del himno de supervivencia de Catalino “Tite” Curet Alonso, “Plante Bandera”. Además de la orquesta de Olivencia, también actuó en varias fechas importantes con Francisco “Kako” Bastar y los All-Stars de Alegre.

                              

Según Thomas Muriel, autor del libro “Fania All-Stars: Salsa, Inc.”, Masucci le hizo la propuesta a “Chamaco” estando este último recluido en prisión. Ramírez pensó que Luis “Perico” Ortiz sería su arreglista y director musical en el proyecto, pues buscaba repetir la fórmula del éxito de “Planté Bandera”, pero ante la tempestuosa salida de “Perico” del sello Fania, quién se fue molesto porque el sello no quiso grabarlo como líder de orquesta, precisamente en 1979, Masucci le asigna el proyecto a Javier Vázquez, quién recién entraba por completo al sello y al que se le dejó a cargo de una nueva subsidiaria, inaugurada en 1981, llamada Bárbaro Records. Vázquez entonces le sugiere a “Chamaco” algunos temas que originalmente los tenía guardados, para otro proyecto con Ismael Rivera. “Chamaco” llegó a ensayar el material en prisión y le dejó varias anotaciones a Javier Vázquez sobre ideas que quería en cada tema (existen algunas cintas en cassette con “Chamaco” cantando este material a capella). Finalmente, es el mismo “Chamaco” Ramírez quién elige la totalidad del contenido del álbum en donde se incluyen dos composiciones suyas: “Adivínalo” y “No es Vacilón”.

Según Javier Vázquez, Ismael Rivera sugirió el nombre de “Chamaco” Ramírez, porque ambos eran muy amigos, se habían conocido cuando estuvieron presos en La Penitenciaría Estatal de Río Piedras, también conocida como la Penitenciaría “Oso Blanco” en Puerto Rico e incluso habían formado un grupo musical ahí, versión que también es confirmada por la misma hermana de “Chamaco”.

Ramírez, a pesar de que no lo complacieron con su solicitud de que Luis “Perico” Ortiz fuera su productor musical en lugar de Javier Vázquez, como lo impuso Masucci, estaba muy entusiasmado con el disco, llegaba a las sesiones temprano y completamente sobrio. Respetaba mucho el hecho de que el director musical del proyecto fuera Javier Vázquez, principalmente por su asociación con “Los Cachimbos” de Ismael Rivera a quién quería y admiraba.

Cabe señalar, que la relación entre Rivera y Vázquez data de 1971, cuando “El Sonero Mayor” cantó con la orquesta de Francisco “Kako” Bastar, en el álbum “Lo Último En La Avenida” para Tico Records, donde el pianista organizó algunas canciones para ese disco, lo que llevó a ser instalado, en 1972, como director musical y pianista de “Los Cachimbos”

COMPOSICIÓN DE LA ORQUESTA

Todos los músicos y corístas eran personas con las que Vázquez había trabajado en el pasado o “Chamaco” conocía. Desde la sección de bronce del trompetista Alfredo “Chocolate” Armenteros (que había tocado con La Sonora Matancera y Los Cachimbos), Manuel “Manolín” González en saxofón alto y Harry D’Aguiar en trombón (ambos de Los Cachimbos), hasta Elpidio Vázquez, Jr., sobrino de Javier (y nieto de Pablo) que tocó en La Sonora Matancera en los años 70, todos eran veteranos. Adalberto Santiago y Tito Allen también habían hecho coro con “Los Cachimbos”, así que se mantuvo todo en la familia, por así decirlo.

Sin embargo, el sonido de la banda que Vázquez armó, era distinto a Los Cachimbos y la orquesta de Olivencia. En la sección rítmica estaban Alberto Valdez en las congas, Edgar López en el bongo, Mike Collazo en los timbales y Jorge Maldonado en el guiro, las maracas y en el coro.

El poder y la consistencia de este álbum también se debe al liderazgo de Vázquez sobre sus músicos escogidos que funcionaban como una unidad cohesiva. Según Vázquez, “Chamaco” era entusiasta, fácil de trabajar, además estaba en excelente forma y muy motivado.

Desafortunadamente, en los años posteriores al lanzamiento del álbum, los dos nunca pudieron tocar juntos en vivo para promocionar el material, ya que Vázquez a menudo estaba de gira fuera del país o participando en múltiples grabaciones y arreglos. Además, según varias fuentes, “Chamaco” mantenía un perfil bajo y por lo tanto, no tenía muchos compromisos en vivo en ese momento, también refieren que los problemas personales de Ramírez habían alejado a sus fans, a quiénes les parecía que al cantante le gustaba tener roces con la ley, tentar al destino y, aparentemente, desafiar la mortalidad. “Chamaco” estaba avanzando en una trayectoria descendente de autoagresión que probablemente terminaría mal.

Tristemente, la química que había funcionado tan bien en el estudio, no se repetía en el escenario. Como dice Javier, nunca volvió a ver a “Chamaco” después de las sesiones y según él, Ramírez no hacía conciertos para promocionar su disco, como lo hicieron todos los otros artistas de Fania.

Esta falta de actuaciones, giras, televisión y anuncios de radio, pueden explicar por qué el disco nunca tuvo una oportunidad real. Con el músico desaparecido o quedándose atrás, sin ganas de viajar, no se pudo lograr la promoción en su totalidad. A pesar de ello, la popularidad del disco creció constantemente en las décadas siguientes, al menos entre los fanáticos de “Chamaco” Ramírez que lo conocieron por su paso por la orquesta de Olivencia y coleccionistas de las joyas perdidas de la salsa.

Los nueve temas resultantes de estas sesiones de grabación deben considerarse la producción más consistente de “Chamaco” Ramírez porque a diferencia de “Alive And Kicking”, que se hizo en un estallido de energía concertado, sus grabaciones anteriores habían sido como vocalista en la orquesta de otra persona, compartiendo el escenario con otros vocalistas como Paquito Guzman.

LA CARÁTULA PROFÉTICA

Para “Alive And Kicking”, el diseñador y artista Ron Levine representó a un sonriente “Chamaco” saliendo de un ataúd en una cripta, iluminado por un rayo de sol. Según Levine, la ilustración fue su idea, se inspiró en el título que le dieron durante la producción del álbum. Él no sabía de los problemas personales de Ramírez, y de hecho, nadie sabía cuán escalofriantemente profético sería esa representación varios años después. Levine nunca conoció a Ramírez, ni una sola vez, a diferencia de las otras estrellas de Fania con las que habló en persona y les diseñó tapas para sus álbumes.

Entonces, en este caso, Levine utilizó tomas de la cabeza de su sujeto que fueron proporcionadas por Masucci, trabajando desde un modelo y su propio cuerpo para el resto de la figura. El rayo de luz, y cómo cae sobre el ataúd, iluminándolo, fue especialmente importante para Levine, y trabajó arduamente para asegurarse de que todo pareciera natural y sin embargo espeluznante al mismo tiempo.

EL MITO

Finalmente y para tristeza de “maelistas” e “ismaelistas” de todo el mundo, la producción “Alive And Kicking“ nunca fue pensada para “El Sonero Mayor“, como ya se ha indicado, este fue un proyecto asignado a “Chamaco” Ramírez, que produjo Javier Vázquez en paralelo y durante el tiempo en que se interrumpieron las grabaciones del álbum “Maelo, El Sonero Mayor” o también conocido como “El Disco Rosado” de Maelo. Los temas que componen este álbum tuvieron intervención directa del mismo cantante, quién junto a Javier Vazquez, uno de los mejores arreglistas y productores musicales de todos los tiempos, desarrollaron este material extremadamente sabroso.

Chamaco” Ramirez fue un artista al que vale la pena dar crédito, gran intérprete puertorriqueño de la salsa que definitivamente mereció una segunda oportunidad y cuya carrera fue trágicamente interrumpida. Es muy injusto que gente en la industria haya ignorado o minimizado intencionalmente sus logros porque para ellos, sus demonios personales eclipsaron su arte.

Chamaco” hizo un tremendo trabajo y ha dejado a sus seguidores con ganas de seguir gozando de su talento, lamentablemente sus problemas personales y su adicción a las drogas pudieron más que él mismo y solo grabó esta única producción como solista, luego desapareció y volvió a ser noticia en 1983, cuando fue asesinado violentamente en un callejón del Bronx, a la edad de 41 años. Según una pequeña mención en un periódico de Nueva York, tenía heridas de bala en la cabeza y la mejilla, y murió mientras lo llevaban al hospital en una ambulancia.

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